viernes, 9 de julio de 2010

Solo crece 4 años más

Tibio brillo en los ojos, una mirada profunda, misteriosa pero cálida, enigmática. Una leve sonrisa que demuestra la emoción contenida. Todo esto mezclado con el ruido de mis carcajadas y los frenazos y trompicones constantes.

Nunca y digo NUNCA olvidaré esta primera clase de conducir...

1 comentario:

  1. jajaja....yo la primera vez que cogí un coche, me enseñaba mi padre...y no fue nada gracioso la verdad!

    ResponderEliminar