Tibio brillo en los ojos, una mirada profunda, misteriosa pero cálida, enigmática. Una leve sonrisa que demuestra la emoción contenida. Todo esto mezclado con el ruido de mis carcajadas y los frenazos y trompicones constantes.
Nunca y digo NUNCA olvidaré esta primera clase de conducir...
jajaja....yo la primera vez que cogí un coche, me enseñaba mi padre...y no fue nada gracioso la verdad!
ResponderEliminar