lunes, 11 de enero de 2010

Tierno invierno

Hay días en los que me apetece dar un padeo entre el frío, me relaja sentir el aire gélido sobre mi cara, notar como rosean mis mejillas poco a poco. Abrigarme hasta el cuello y seguir sintiendo ese frio que entra por cada resquicio de tu cuerpo y te congela hasta las entrañas... me resulta extrañamente atractivo.

Es una alternativa realmente competitiva con esos días de verano en los que el sol te abrasa la piel, sientes que cada poro de tu cuerpo recibe más y más energía. El agua te refresca, sientes su frescor, su fragancia a limpieza. Es adorable.

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