domingo, 9 de mayo de 2010

Aquellos 3 segundos

Es cierto, ella ya no te ama. Pero hubo un momento en el que si tú te hubieras acercado a ella habrías notado como se erizaba el pelo de su nuca, como le caía un sudor frio por la garganta, habrías sentido la velocidad de sus latidos aumentando a cada centímetro que avanzabas, pero no fue nada más que eso: un momento.

1 comentario: